Autor: Center on the Developing Child at Harvard University
Fuente: Youtube

Aprender a lidiar con el estrés es una parte importante de un desarrollo saludable. Al experimentar estrés, el sistema de respuesta al estrés se activa. El cuerpo y el cerebro se ponen en alerta. Se produce una descarga de adrenalina, un aumento de la frecuencia cardiaca y un aumento en los niveles de hormonas del estrés (principalmente cortisol). Cuando el estrés es aliviado rápidamente, o un niño pequeño recibe apoyo de los adultos que lo cuidan, la respuesta al estrés disminuye, y el cuerpo vuelve rápidamente a la normalidad. En situaciones graves, como abuso o negligencia, donde no hay adulto que actúe como amortiguador contra el estrés, la respuesta al estrés se mantiene activa. Incluso cuando no hay ningún daño físico aparente, la ausencia prolongada de respuesta por parte de los adultos puede activar el sistema de respuesta al estrés. Su activación constante sobrecarga sistemas en desarrollo con graves consecuencias de por vida para el niño. Esto se conoce como “Estrés Tóxico”. Con el tiempo, esto se traduce en que el sistema de respuesta al estrés queda establecido por siempre en alerta máxima. En las áreas del cerebro dedicadas al aprendizaje y el razonamiento, las conexiones neuronales que conforman la arquitectura del cerebro son más débiles y hay menor cantidad. La ciencia demuestra que la activación prolongada de hormonas de estrés en la primera infancia puede reducir efectivamente las conexiones neuronales de estas áreas importantes del cerebro, justo en el momento en que deberían estar creciendo conexiones nuevas. El estrés tóxico puede evitarse si nos aseguramos de que los ambientes en que los niños crecen y se desarrollan sean propicios, estables y comprometidos

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