Autora: Blanca García

Fuente: Crianza En Flor®

Cuando lloras por frustración o rabia, los recuerdos de mi infancia vienen como sueños lúcidos a golpearme de nuevo, mi cerebro grita que así se reacciona, veo como me pegan, me veo pegándote, el calor llega a mis manos y ¡el horror está aquí!.

En un segundo, sintiéndome al borde de la locura y la violencia, se manifiesta mi consciencia, mi deseo irrefrenable de liberarte de esa historia. Viene la información sobre tu desarrollo neuroemocional, me envuelve el amor que siento desde el día que te parí, me repito que necesitas de mí para calmarte.

Y en otro segundo, me lanzo a abrazarte, a prestarte palabras, a convertirme en tu corteza cerebral, a darte lo que me fue negado. Cuando te abrazo, abrazo tambien a la niña que fui, a la niña que fue tu abuela y a todas las niñas que fueron nuestras antepasadas. Y tú te calmas, me abrazas, te amamantas, me dices “ya siento mejod”. Y me siento extenuada y poderosa ¡Vencí, vencimos, una vez más!

¡Este es el juego verdadero! ¡Contenerte cuando no fui contenida! Esta es la crianza respetuosa, esta es mi forma de cambiar nuestro mundo y de ser mejor persona. ¡Vencí, vencimos! Y respiro profundo para guardar esta sensación de triunfo para la próxima vez, estás creciendo y sé que tendremos que hacer este “ejercicio” una y otra vez. No te preocupes, no me preocupo, por amor a mi misma y a ti, tendré la fuerza para hacerlo de nuevo.

Blanca García

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