Las huellas del maltrato

Autora: Anónima

Fuente: Psicología Infantil

Vengo de una familia tóxica; de hermanas abusadas y de papá bipolar (no tratado) y mamá… mamá ausente, castrante, golpeada y golpeadora.

Hablando de mi: fui una niña con mucho ángel (eso dicen) que se apagó: fui una niña rechazada en la escuela, golpeada y descuidada por mi madre, gracias a Dios puso a ángeles que cuidaron de mi gracias a ellos soy fuerte, soy una luchadora, exitosa y determinada.

Cuando pensaba en ser mamá (algo que añoro desde chica) siempre supe que sería buena madre, está en mis genes lo sé! Sé que se siente ser maltratado y no querida, se lo que se sienten los golpes y como lastiman el alma, lo tonto e incongruente que suenan en la cabeza de un niño (no recuerdo los golpes ni muchas otras cosas) pero tengo el recuerdo perfecto del dolor al no poderte sentar en la escuela (y nadie se daba cuenta?)

Mi hijo es un ángel maravilloso, inteligente y creativo de 3 años al cual amo con locura… como todo niño de su edad a veces no escucha lo que le digo… a eso le sumamos la falta de sueño de recibir a la segunda y el estrés de un día “normal” entonces a veces llega una sombra que no puedo apagar y se apodera de mi… han habido reacciones impulsivas… y golpes (que con terapia sé que no volverán a suceder) pero sale de mi una voz que puedo reconocer como de mi madre… y le dice cosas que en el tono que salen de que lastiman e infunden miedo, ojalá esto lo hubiera tratado antes siempre me digo pero me queda claro que estas cosas llegan cuando te ves reflejado en ese ser pequeñito e indefenso; por esa misma cuestión he pensado hasta en el suicidio… aunque me queda claro que no es la solución: la solución es terapia, paciencia, paz y encontrar el equilibrio, sanar las heridas.

Son las huellas que deja el maltrato huellas que sofocan y que atrapan al más inocente y al más fuerte lo dejan en el suelo abatido, sangrando y casi rendido, pero tal vez es ese rendirse lo que se necesita, volver a esa mamá cavernícola, instintiva, animal; después de todo nunca he sabido de algún animal que lastime a sus crías.

Algunos nos toca luchar desde menos diez, pero aquí estamos… porque sé que se puede.

-Anónimo-

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